sábado, 15 de diciembre de 2007

Para escribir un verso

Muchos escritores aconsejan- de buena voluntad- a sus lectores (y también a escritores), una manera de enfrentar la escritura y su respectiva comprensión. Esto, sin duda alguna, siempre va acompañada de la experiencia que se adquiere con los años. Pero existe una nota que no se apoya, comúnmente, de esta experiencia: la imaginación.
Últimamente, me he dedicado a escribir versos sencillos, no más de dos, que manifiestan este recurso intrínseco del ser humano, así como los sueños. Lo imaginable va perdiendo fuerza frente a diversas actividades externas del artista, como lo son: el éxito, la competencia, el egoísmo; que en nada contribuyen al funcionamiento natural de la escritura, pues lo único que se pierde es el origen infantil de las cosas sencillas.

La estética puede ser muy importante en el transcurso de la obra, pero siempre como producto final. Recuerden un hecho fantástico ¿tienen estética? Y cuando tratan de comunicarlo ¿qué ocurre?
La magia es un subconjunto de la imaginación: se improvisa con el asombro. Para escribir un verso, se deben atraer, continuamente en nuestro cerebro, la magia con la fantasía, pero siempre paralelamente; si llegasen a tocarse alguna vez, nunca lograríamos un final estético.


Volviendo al concepto de imaginación ¡no la confundamos con creatividad! Ésta última es finita y tangible en el tiempo, es decir, algo que no existía se vuelve creación, y eso ya la hace reemplazable o perecedera. La imaginación, en cambio, no tiene tiempo ni espacio.
Un tema muy relacionado con esto es la locura. Hay algunos escritores que asumen esta virtud forzosamente, pero fracasan. Nunca logran imaginarse la realidad, por ejemplo, y eso ya es un hecho deplorable.
Un escritor debe ser realmente loco, pero también locamente cuerdo.

Toda esta introducción, ha sido para motivar a los lectores en el arte poética. Escribir un verso es sencillo. Sólo uno. El resto de los versos, a veces, puede ser innecesario.


Espejismos

Fiam Niff
Los espejos muestran cine mudo,
sin protagonistas,
sin guiones.
Imágenes que delatan realidades
sacadas de un instante mágico,
y que se pierden en el tiempo
con la opacidad de las noches.

Los espejos no hablan con extraños,
porque ellos imitan
la temible duda.

Nunca tienen respuestas para el olvido,
pero sí un silencio agónico
para el recuerdo.

Son espantapájaros, imaginarios...

Los espejos dicen: si o no,
pero nunca "tal vez".


viernes, 14 de diciembre de 2007

Vincent Van Gogh
























La muerte es un campo abandonado, cubierto de árboles misteriosos y cuervos extranjeros.
Siempre me ha llamado la atención algunos retratos que se hacen de la muerte, como los que alguna vez hiciera patente Dante; es llamativo imaginarlos bajo una concepción de alegría, pero quizás sea así realmente. No importa. La muerte siempre es segura. Y nunca hace diferencias de clase, raza, ni mucho menos de religión. Ella es justa, y para todos. Es una viejecilla encantadora que no se preocupa de los años que pasan repentinamente, porque ella, no importando la situación de los relojes, tiene fija la puntualidad y cada uno de los nombres que lleva a su casa.
La muerte nunca es siniestra, hasta que nos llama por teléfono...

sábado, 1 de diciembre de 2007

Antisueño

Quien sueña despierto
Y nunca descansa,
Algo en sí
Huye y se pierde.

El sueño real de lo
Mágico,
Es lo que aun
No ha de soñarse.

Tengo,
Algunas veces,
Fantasías que no comparto;
Pero entretengo a
La noche
Con pesadillas.

Un niño dice:
¡Despierta!
Los niños invisibles,
De cualquier edad,
Existen.

domingo, 4 de noviembre de 2007

INTRODUCCIÓN

Paracelso:

Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor... Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas.


sábado, 3 de noviembre de 2007

Bufonada